21 de marzo de 2017

La ballena de St. Piran, John Ironmonger

Alianza, 2017
416 Pág.
19€


St Piran es un pequeño pueblo anclado en un remoto paraje costero de Cornualles. Un día, sus poco más de trescientos vecinos, ven como su  tranquilidad se ve trucada por la llega a la playa de un hombre desnudo y medio ahogado. Y con él una ballena enorme.
Joe es un matemático que trabaja como analista en la City (Londres), su función es la de anticiparse a los movimientos económicos y por ello a creado a Cassie, un programa informático que es capaz de hacerlo. Pero las cosas han salido mal y de repente Joe se encuentra en St Piran, un pueblo del que jamás ha oído hablar y rodeado de desconocidos.


Es la primera vez que leo a este autor y no sabía muy bien que esperar. El comienzo de la novela es bastante lento, a tal punto que llegué a pensar que me iba a costar muchísimo terminarla. El principio se centrará sobre todo en presentarnos a este pueblo tan pintoresco. Apenas tienen cobertura, no les llegan las noticias de la gran ciudad, ni les interesa. Todos sus habitantes viven apaciblemente sin grandes lujos y sin el estrés del resto del país. Poco a poco también iremos conociendo a Joe, a que se dedica, cómo llegó hasta allí y cuales son sus planes de futuro.


El autor va intercalando la historia actual con recuerdos de Joe. Conversaciones y escenas con los miembros del banco así como de su antigua vida. Recuerdos que le llevan a darse cuenta que algo muy fuerte se avecina. Y es así. Cassie, el programa que el creó predijo que se esperaba una crisis mundial por culpa de la economía. Joe comienza entonces a obsesionarse sobre esto, él más que nadie sabe las consecuencias de un colapso económico y energético.
A partir de ese momento me enganché a la novela de una manera que no esperaba. Ansiaba saber más y es que todo lo que Joe sentía y pensaba resulta muy cercano al lector porque lo vivimos diariamente. Por ejemplo, pongamos que al otro lado del mundo comienza una guerra en la que están involucradas las principales potencias económicas, pongamos que se acaba el petróleo...¿Qué ocurriría? Pues un colapso mundial, se generaría un apagón eléctrico. La comida comenzaría a escasear rápidamente debido a la imposibilidad de transportarla  por tierra, mar y aire. El pánico, la desesperación, las enfermedades se propagarían rápidamente y acabarían con parte de la población mundial. Puede sonar a película de ciencia ficción pero son cosas no tan alejadas de la realidad. Afortunadamente no hemos tenido que vivirlas pero creo que si conocemos de casos de países que están sufriendo estas consecuencias como la escases de alimentos.


La ballena de St Piran
es mucho más de lo que aparente en un primer momento. Te hace reflexionar muchísimo sobre todo lo que nos rodea. Damos todo por supuesto, vemos los supermercados llenos de alimentos y creemos que tienen almacenes llenos de toneladas de alimentos que, si ocurriera una emergencia, nos tendrían provistos durante meses. Y no es así, el autor nos explica mediante la historia que como mucho los supermercados podrían autoabastecerse una semana, dos a lo sumo. Damos por supuesto que tendremos petróleo toda la vida pero el hombre ya ha acabado con la mayoría de las reservas, y ¿después qué?
En la novela se cuenta una historia que me encantó y que por supuesto no voy a desvelar, pero que me hizo pensar muchísimo.  Y es que, aunque ya todos lo sabemos, los seres humanos estamos acabando con todas las reservas naturales del nuestro planeta. Destruimos todo en nuestro propio beneficio sin pensar un segundo en la maravillosa tierra en la que vivimos y que deberíamos cuidar de ella como si fuera un tesoro y no destruirla.


La historia es maravillosa y compleja. Ahonda en los problemas que tenemos hoy en día en el planeta, cómo nos comportamos los seres humanos y cómo lo haríamos en caso de emergencia. El pueblo y sus habitantes son entrañables. Personas sencillas, sin rastro de egoísmo ni materialismo que se unen como una piña cuando hay problemas y que no dudan ni un segundo en seguir a un desconocido en sus locuras. Un pueblo que devuelve la fe en el ser humano.

La ballena de St Piran
es una novela que, a través de la sencillez y de un lenguaje cercano, cuenta una historia compleja y profunda sobre temas muy importantes para nosotros. Una novela que te invita a reflexionar sobre nuestras acciones y como un pequeño gesto puede cambiar el mundo.
Sin duda buscaré más novelas del autor. Si les gustan los libros que hacen pensar y reflexionar creo que no os la podéis perder.

14 de marzo de 2017

El baile de las luciérnagas, Kristin Hannah

Suma de letras
Febrero 2017
610 Pág.
19.90€
Cuando me siento a escribir una reseña hay veces que todo sale de forma muy sencilla, quizás porque la novela es entretenida y no tienes que molestarte demasiado, otras porque no te ha gustado nada y, eso es así, la reseña la escribes en cinco minutos.
Pero hay otras veces que cuesta muchísimo intentar plasmar en una hoja en blanco lo que ha supuesto una lectura. Es esas veces cuando sabes que esa novela en cuestión permanecerá contigo para siempre.  Y si, este es uno de esos casos.


El año pasado leí la primera novela que se publicaba de Hannah en nuestro país, El reuiseñor. Me encantó, pese a tratar sobre un tema muy duro y complejo la autora supo ganarme con su estilo. Por eso cuando vi que Suma de letras publicaba una nueva historia no pude resistirme, y ahora se que esta autora es una imprescindible en mi estantería.

El baile de las luciérnagas poco, o nada, tiene que ver con la primera novela de la autora. En esta ocasión nos veremos inmersas en la vida de dos amigas, Kate y Tully desde su adolescencia hasta bien entrada la madurez.  La autora ha separado la historia por décadas, comenzando en los setenta  y acabando en el nuevo milenio.

La novela comienza con el lector conociendo a Tully. Apenas es una niña pero ya sabe lo que es el dolor y la pérdida. Su madre, una hippy, la ha abandonado tantas veces que ha perdido la cuenta. Sus abuelos son las únicas personas que la cuidan y la quieren pero Tully solo desea la aprobación y el amor de su madre.
Kate por el contrario vive en una familia cariñosa y en armonía pero sus problemas radican en el instituto: su mejor amiga ya no quiere serlo y se está conviertiendo de la noche a la mañana en la marginada.

Katie y Tully se conocen y enseguida encajan. Ambas necesitan una amiga, a una confidente, a alguien con quien caminar de la mano. Para Kate, Tully es esa chica que la anima a salir de casa, a ser más atrevida, a vivir. Para Tully Kate es la serenidad, el freno cuando se vuelve demasiado loca. En la familia de Kate encontrará una segunda casa, una guía en un futuro nada prometedor y en definitiva el amor.

Desde el primer momento uno se da cuenta de las diferencias entre ambas chicas. Tully es impulsiva, descarada y atrevida. Es sumamente ambiciosa, lo que espera de la vida es éxito, fama y dinero. Para ello piensa estudiar Periodismo y arrastrar a Kate con ella.
Kate en cambio es sosegada, no sabe muy bien que esperar de la vida, ni a que quiere dedicarse. Cree en el amor, en la familia, en un futuro feliz sin ser el centro de atención.

A pesar de sus diferencias ambas permanecen unidas durante décadas. A lo largo de los años deberán enfrentarse a pérdidas, a dolor, a desengaños amorosos, enfados entre ellas y el comienzo del éxito. Habrá ocasiones en las  que creas que su amistad es irrompible y otras en las que pienses que jamás se van a reconciliar. Pero siempre vuelven, y es que se han prometido ser amigas para siempre.

Creo que es muy complicado tener preferencia por alguna de las dos pero si tuviera que elegir probablemente me quedaría con Kate. Es más visceral, lo hace todo con el corazón  y es más vulnerable. En cambio Tully es demasiado racional, a veces egoísta y egocéntrica. Lucha con todas sus fuerzas por conquistar el mundo sin pensar un segundo que quizás cuando lo conquiste no tenga  a nadie a su lado con quien disfrutarlo.
Por su parte Kate ha conseguido tener una familia y comienza a ver todo lo que hizo sufrir a su madre en su adolescencia.


La última parte no me la esperaba, la autora sorprende con un giro inesperado. Un giro en el que podemos ver los sentimientos más profundos de cada uno de los personajes. En lo que se destapa la verdadera esencia de la vida y sobre todo de la amistad entre estas dos mujeres.

El baile de las luciérnagas es una novela maravillosa. Una auténtica joya que te hace pasar por todos los estados emocionales que os podáis imaginas. Pena por la infancia de Tully, alegría por sus logros y esfuerzos recompensados. Tristeza por la soledad de una y los miedos de la otra. Ira y rabia por sus acciones. Angustia por las trabas que les pone la vida. Felicidad por una mistad tan inqebrantable que supera enfados, distancia y años. Dolor, mucho dolor y lágrimas por las injusticias y finalmente serenidad y paz. Si, todo eso me hizo sentir esta historia, sonrisas y lágrimas que he disfrutado como hace mucho que no hacía.

¿Qué más les puedo decir? La reseña me ha quedado enorme y no creo haber plasmado lo muchísimo que me ha marcado esta historia. Hannah es una delicia, su estilo es impecable y sabe traspasar los sentimientos al lector de una manera magistral. Sólo espero haber convencido aunque sea a una persona para que la lea.

10 de marzo de 2017

Me llamo Lucy Barton, Elizabeth Strout

Duomo Ediciones
224 Pág.

En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice. En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.

~ ~ 

¿Sabéis esa sensación de que has perdido el tiempo? Pues es exactamente esa la que he sentido tras terminar esta novela.
Llevo semanas, o quizás hayan sido meses, que veo este libro hasta en la sopa. Críticas literarias en periódicos, reseñas en blogs, opiniones en redes sociales...vamos que al final la curiosidad me pudo, temerosa de estar perdiéndome una auténtica joya.
Pues no.

La novela empieza con la protagonista en el hospital. Como todo enfermo está deseando salir de allí y regresar a su vida de esposa y madre. Ni su marido ni sus hijos van a visitarla y un día aparece por sorpresa su madre para cuidar de ella.
Esto podría parecer normal para nosotros pero no es así ya que Lucy prácticamente no guarda relación con nadie de su familia.
A medida que avanzan los días en el hospital las conversaciones entre madre e hija son de distinta índole pero todas ilógicas. No guardan relación, saltan de un tema a otro a lo loco y lo peor: no aportan absolutamente nada a la historia.

La autora va dejando pequeños datos sobre la infancia de Lucy. Una infancia marcada por la pobreza y el desapego de sus padres. Ella ha sido la única capaz de salir adelante, dejó el pueblo aislado en el que creció y con ello dejó también, de alguna manera, a su familia. Pese a sus intentos apenas se lleva con ninguno de ellos, ni sus padres ni sus hermanos. De ahí que sea tan importante que su madre haya acudido, sola y por primera vez fuera de su pueblo, a cuidarla.

Uno espera, tras esta acción, que madre e hija se perdonen mutuamente. Que Lucy pida explicaciones de todo aquello que la atormenta. Que quiera respuestas, ¿me quieres?, ¿sabes que nuestra infancia no fue feliz?, ¿por qué no fuisteis unos padres normales?. Respuestas que el lector también está buscando.
Me da la sensación que la autora considera que en esa distancia emocional que hay entre ellas, en esas conversaciones superficiales y carentes de emoción debemos entrever o imaginar un amor profundo y descarnado que nos haga temblar el corazón - si, estoy citando alguna de las frases que he leído en críticas de esta novela - .
Pues lo siento pero no he sentido absolutamente nada con Me llamo Lucy Barton, como mucho astio. Y es que pese a ser muy corta, apenas supera las doscientas páginas, la historia llega a ser un poco tediosa. Quizás porque no hay historia. Ni con su madre, ni con su marido, ni con sus hijos, ni con nadie...

Esta es una de esas ocasiones en las que me siento un bicho raro. Afortunadamente no puedo sentirme identificada con Lucy y la relación con su madre y tampoco la entiendo. Me alegro de aquellos que han podido disfrutar de esta novela pero a mi no me ha transmitido absolutamente nada.