4 de junio de 2012

Desde donde estoy veo la luna, Maud Lethielleux

Título: Desde donde estoy veo la luna
Autora: Maud Lethielleux
Sello: Grijalbo
Febrero 2012
240 Pág
15 €

 Moon tiene la cara tan redonda y blanca como la luna, y sus cabellos del color de la noche envuelven su expresión de niña. Con diecinueve años ya lleva tres durmiendo en la calle, cerca de un puesto de flores, porque Moon ha elegido ser libre y que su imaginación vuele con la escritura, su mayor pasión. Moon se gana la vida obsequiando con un instante de fugaz felicidad a los transeúntes a cambio de unas monedas: ofrece sonrisas, tímidas o de oreja a oreja, disimuladas o burlonas, pero raramente forzadas. Entre la plaza Saint-Mich y la avenida Víctor Hugo todos la conocen como «la pequeña vendedora de sonrisas». Una narración inolvidable llena de emoción, originalidad y frescura sobre el poder de la imaginación y la magia salvadora de las palabras.


A veces hay novelas en las que, aunque no has leído una sola reseña, tienes espectativas muy altas sobre ella. 
Esto es lo que me ha pasado con Desde donde estoy veo la luna. 

Como bien dice el argumento la historia trata de Moon, una chica que lleva viviendo tres años en la calle. Con su casa de cartón puesta delante de una floristería y siempre con la compañia de su perra Comenta, Moon pasa los días observando a la gente pasar, con sus vidas frenéticas y preocupaciones banales, sin darse cuenta que hay mucho más. 

A pesar de lo que pueda parecer, y de lo que yo misma me esperaba, la historia no nos va retratar lo angustiosa y precaria que puede ser la vida de una vagabunda de 19 años. Nada más lejos de la realidad. 

Moon está en la calle por elección no por obligación, algo que nos recuerda numerosas veces a lo largo de la lectura.  Se burla de los asistentes sociales que intentan ayudarla y le dan esperanzas de sacarla de esa vida. De los amigos ex vagabundos que intentan tentarla con su  nueva posición alejada de las calles. 

Moon quiere y desea vivir en la calle. Su vista de la sociedad es cínica, irónica, cruda pero absolutamente real. Desde su casa de cartón ve en lo que nunca querría convertirse, en una mujer absorvida por el trabajo, enganchada al móvil, desesperaa por encontrar regalos de navidad, en definitiva preocupada por cosas sin la menor importancia. 
Pero el rechazo más grande de Moon es hacia las promesas, las promesas de felicidad de amor, de familia, de un techo bajo el que dormir. Ella no quiere creelas, aferrarse a ellas y perderlo todo. 

Poco a poco vamos conociendo su verdadera personalidad y nos daremos cuenta que en realidad Moon solo es una chica que lo tuvo todo y lo perdió y que ahora prefiere vivir sin nada a que la vuelvan a ilusionar. Cosas que se intuyen pese a que la autora no nos da ninguna clave de su pasado ni de porqué la joven llegó a vivir en la calle. 

Lo único que mantiene viva a Moon es las palabras, eso a lo que le tiene tanto miedo es en lo que se sumerge. En sus cuadernos robados y bolis mordidos Moon crea historias, historias quizás sobre si misma o el mundo que la rodea, historias que espera que nadie lea jamás y al mismo tiempo anhela que lo hagan. 


Como podéis ver la historia en si me ha gustado mucho. El planteamiento  es bueno y desde luego el personaje de Moon maravilloso, sin embargo falla en un par de cosas. 


Ya he dicho varias veces por aquí que los libros sin diálogos me suelen saturar muchísimo y Desde donde estoy veo la luna es una de ellas. A pesar de ser una novela con pocas páginas me costó bastante leerla por esto. 
Tampoco es que la trama diera pie a demasiado diálogo ya que esta narrada por la protagonista y sobre todo se ocupa de sus pensamientos, pero en esos escasos momentos que  se relaciona con otras personas hubiera estado bien. 


A parte de esto me hubiera encantado que la autora nos dejara entreveer qué sucedió con Moon en su infancia para que acabará de esta manera. Al no ser así me he quedado como con una sensación de vacio, de que algo ha faltado. 


Desde donde estoy veo la luna me ha parecido una novela muy interesante, con unos ingredientes maravillosos pero que para mi gusto por la forma de narrarlo no ha terminado de llenarme tanto como cabía esperar. 

11 comentarios:

  1. Pues no pinta mal... pero como dices un libro sin diálogos se puede hacer muy cuesta arriba :/ No sé, puede que lo lea en algún momento m´s adelante, me lo apunto ;)

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  2. Un libro distinto a lo acostumbrado, pese a ello, no termina de llamarme.

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  3. Como bien dice Oly, mal no pinta pero más que la falta de diálogos, a mi no me convence el que no te expliquen como acabó así :S igual espero a ver si tenemos la suerte de que salga en bolsillo en un futuro no muy lejano.

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  4. No descarto leerla aunque solo cubra la función de entretener, la portada me encanta!

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  5. Como ya te dije en facebook, lo borro de mi lista. Ya no es solo por los puntos negativos sino porque ahora que conozco un poco más el argumento no me termina de entusiasmar.

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  6. Es que tanto el título como la cubierta hacen que te entren ganas de leerla. Pero por tu reseña tampoco es que me atraiga tanto.
    Besos

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  7. No termina de llamar mi atención. Y con todo lo que tengo por leer, mejor lo descarto.
    Besotes!!!

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  8. Parece una historia bonita y que llegue. Que una chica de 19 años viva en la calle... Pero no se, me gustaria mas que se centrara en el sufrimiento y sentimientos y no me termina. Ademas que sin dialogos la novela puede hacerse realmente ardua :(

    Un besazo!

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  9. Parece una interesante pero la falta de diálogos me echa para atrás. De momento lo descarto, tengo muchas cosas pendientes de leer.

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  10. Creo que a mí me gustó un poquito más que a tí... Pero sí, tienes mucha razón en cuanto al tema de los diálogos: a veces se hace bastante cuesta arriba.

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  11. Me parece bastante interesante también, le echaré un ojo pronto :)

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